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Gaceta Intercultural

Proyecto de comunicación entre culturas desarrollado por voluntarios del Barrio del Pilar, miembros del Movimiento Humanista
Gaceta Intercultural, un proyecto de comunicación del CENTRO HUMANISTA de las CULTURAS BARRIO del PILAR. C/ Ponferrada, 4 local. 28029 Madrid. Tefls. +34 617 722 444, +34 628 792 477, +34 649 154 173. E-mail: proyectoshumanistas@yahoo.es

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Madrid. César Benégas. Técnico en Drogodependencias del distrito Fuencarral

 Hoy me sentado ante el ordenador tratando de encontrar un motivo para escribir esta columna y dirigirme a vosotros. He escrito muchas líneas, muchas frases que sonaban muy bien. Pero las he borrado. No me las he creído. Os hablaba de vuestros hijos, de cómo hablar con ellos, de cómo buscar espacios familiares para compartir ocio y creatividad, de cómo compartir el día a día, de cómo solucionar los problemas que se van presentando. Pero, ¿os lo creeríais? O, lo más seguro, ¿pasaríais a otro artículo que os hable de cosas que no tengáis la sensación de haber leído miles de veces? Sintonizáis diferentes programas de radio, de televisión y aparecemos los “expertos” y, con palabras calmas y seguras os decimos qué hacer con vuestras vidas, familias... Como si todas las familias fueran iguales. Como si vuestros hijos estuvieran cortados por el mismo patrón.

 No podía hablaros así.Me he puesto a pensar en un día cotidiano en nuestras vidas. Ese despertador que nos arranca del sueño aún de madrugada, día tras día, para ponernos en pié malhumorados y cansados. Nos dirigimos a nuestra pareja e hijos con pocas palabras, el ceño torcido y, a veces, ganas de bronca, para pagar con alguien nuestros sinsabores cotidianos. Las horas de trabajo. El cansancio, el estrés. Luego el regreso a casa con ganas de sentarnos y no hacer nada, no oír nada, no saber nada de nadie. De nadie.

No es sencillo educar así a nuestros hijos. Sencillamente no podemos.

Tenemos que buscar, desde esa realidad cotidiana y para ello tenemos que ser muy sinceros con nosotros mismos. En algún momento dado decidimos que había llegado la hora de ser padres. Con los meses, según se acercaba la hora del parto, nos hacemos conscientes de la responsabilidad que se avecina: despertarse para alimentar al crío, los pañales, las visitas al médico, el ir y venir a casa de los abuelos, la búsqueda de una guardería... ¿Os suena? No podemos perder por el camino la ilusión, las esperanzas de los primeros días, cuando sonreían por primera vez, cuando pronunciaban las primeras palabras, cuando nos tendían los bracitos débiles, añorantes de nuestro cariño y protección. Para aquellos que sois padres recientes es la oportunidad de que os fijéis en esos detalles y... empecéis a educarles. No tienen derecho a todo. Han de oír “NO” cuando decidáis que no es el momento de darle algo o de hacer algo. Han de recibir cariño. Pero también disciplina. Han de aprender las normas que poco ha poco le enseñarán a vivir en el mundo que les espera, descubrir que no siempre obtendrán lo que quieren que la vida no siempre es generosa y puede ser dura. Aprenderán a relacionarse con respeto con los que les rodean. Y, desde ese aprendizaje, lograrán sentirse más seguros. Y, por ello, más felices. Más cercanos a vosotros, más abiertos al diálogo. Y cuando lleguéis a vuestra casa quizá halléis un hogar.

Si vuestros hijos han crecido, si han aparecido las primeras dificultades... deberéis recordar aquellos momentos, recordar que sois sus padres y sabéis de la vida mucho más que ellos. Recordar que no es tarde. A veces los miráis y, día a día, parecen distintos. Pero es que es así. Sus cuerpos crecen y maduran. Sus ropas cambian, experimentan tratando de encontrar su propia imagen. Estarán pendientes de sus amigos, a los que parecen querer más que a sus propios padres pero en los que no van a encontrar la seguridad del hogar. Pero, incluso en esos casos, sois vosotros, padres, los que deberéis marcar los límites, enseñarles por dónde es más seguro caminar los senderos de esta vida, dejándoles un margen para que ellos evolucionen  a su manera.

Pensad en estas palabras. Reflexionad. Y, si tenéis dudas, temores, no dudéis en buscar ayuda en aquellos profesionales que podremos enseñaros. Mas, no os engañéis: no os enseñaremos qué decir. Os enseñaremos, más que nada, cómo decirlo para que la comunicación sea mejor.

Educar es posible.

Y ya sabéis hacerlo, aunque no lo creáis.

Sin miedo.

Un Comentario »

  1. Creo el pie que le diste al texto era conveniente , lástima has acabado haciendo lo mismo, generalizando,creo el tema pasa por revisar las actitudes que necesitamos aprender los padres para serlo,pero hay que aprender para aplicarlo a cada caso,primero temas comunes, valoraciones y eso,luego casuística,miedo tendremos siempre de no haber hecho lo suficiente, digo como ser justos, libres y solidarios enseñando no con palabra sino con actitudes y hechos que es posible vivir de otro modo que a los gritos y los llantos, un abrazo desde el Perú
    Rodolfo

    rodolfo Gonzales Wang

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